Zona Cero || Señales, ausencias y la disputa real por Acapulco

Roberto Santos // La reciente gira de la presidenta Claudia Sheinbaum por Guerrero dejó más lecturas políticas que anuncios de obra pública.

Como se sabe, en política no sólo importan las decisiones, sino los gestos, y en Acapulco los gestos hablaron con claridad: quién estuvo, quién no estuvo y quién aparece cada vez más cerca del centro de decisiones.

En el puerto, además del mensaje de Estela Damián, se refuerza la percepción de que el grupo gobernante ya tendría definido a su candidato a la presidencia municipal.

Esa lectura se consolida con la presencia constante de Ricardo Salinas, oficial mayor de la Secretaría de Finanzas, acompañando a la gobernadora cada vez que se atienden asuntos estratégicos de Acapulco.

Ricardo Salinas aparece como un joven con capacidad técnica y política, que ha venido siendo puesto a prueba para solucionar problemas que no han sido atendidos por el gobierno municipal, con la consiguiente irritación social.

En contraste, llamó poderosamente la atención la ausencia de la alcaldesa Abelina López Rodríguez en la mañanera presidencial y su aparición tardía en la inauguración del puente en Tierra Colorada.

A ello se suma la ausencia de Leticia Lozano, cuyas aspiraciones han circulado insistentemente en páginas locales, con nula posibilidad de ser electa.

En este nuevo mapa parecen haber quedado fuera el diputado local Jacko Badillo y la diputada federal Yoloczin Domínguez Serna, a quien hasta hace poco se le atribuían amplias posibilidades dentro del grupo del senador Toro. Hoy, su proyección se ha desinflado.

Algunos explican el desplazamiento por una supuesta mala relación con el senador; otros apuntan a una hipótesis con más sentido, relacionada con la expectativa interna de que la candidatura recaiga en un hombre.

Este escenario contrasta con lo que ocurre en otras entidades. Morena en Guerrero, con todas sus tensiones, conserva aún ciertos márgenes de competencia interna, a diferencia de casos como San Luis Potosí, donde se ha forzado la ley para orientar la candidatura a la gubernatura hacia la esposa del gobernador, eludiendo el espíritu de la legislación antinepotismo impulsada desde la Presidencia.

Por eso vale destacar que en Acapulco está presente la diputada Citlali Calixto Jiménez, una joven política con formación sólida en Derecho y Ciencia Política, experiencia legislativa y capacidad técnica probada.

De tal manera que si la candidatura para Acapulco resulta ser para mujer, Morena tiene una candidata muy sólida en Citlali.

La diputada no es una figura improvisada ni producto del coyunturalismo electoral.

Posee una formación política estructurada, conoce el territorio, domina la agenda legislativa y ha sabido construir una imagen de seriedad en un entorno marcado por la desconfianza ciudadana.

En el país es evidente el hartazgo social debido a la inseguridad y la corrupción, que siguen siendo deudas abiertas.

Ante eso, Morena parece comenzar a entender que no basta con la lealtad interna o la cercanía al poder, porque la política exige responsabilidad, no sólo convicción.

Así que apostar por cuadros como el oficial mayor, con formación, resultados y capacidad de generar confianza, a estas alturas se convierten en una necesidad impostergable.