Zona Cero || Cambio en Semujer

Roberto Santos // La designación de Hilda Ruth Lorenzo como nueva titular de la Secretaría de la Mujer en Guerrero representa un relevo significativo dentro del gobierno de Evelyn Salgado Pineda.

Para algunas voces dentro de la propia institución, se trataba de un ajuste urgente e inevitable.

La salida de Violeta Pino Girón ocurre tras una gestión controversial, señalada por mismas trabajadoras de tensiones internas y versiones de presión que derivaron previamente en la renuncia de dos titulares de la Procuraduría de la Mujer.

Una paradoja política difícil de ignorar: quien habría exigido dimisiones terminó siendo relevada del cargo.

El relevo se produce en un estado donde la atención a la problemática de mujeres y niñas no admite simulaciones ni demagogias.

En este sentido, la gestión de Pino fue cuestionada por la brecha entre el discurso y la práctica institucional.

Mientras públicamente se hablaba de sororidad y trabajo colectivo, al interior de la Secretaría se generaron fricciones que enviaron un mensaje contrario.

Está claro que no puede construirse una política de igualdad cuando las relaciones internas reproducen lógicas de confrontación y verticalidad, propias de la lucha por el poder.

Para analistas, esta incoherencia debilitó la capacidad institucional justo cuando más se requería cohesión.

El cambio representa, así, un ajuste político necesario. La gobernadora Evelyn Salgado ha colocado la agenda de género como eje transversal de su administración, impulsando programas, presupuesto y visibilidad institucional, y ha señalado como prioridad la atención, prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres.

En ese marco, la designación de Hilda Ruth Lorenzo apunta a recomponer la estructura interna, fortalecer la coordinación con la Procuraduría de la Mujer y traducir el enfoque de género en resultados concretos.

Guerrero sigue siendo golpeado por la violencia feminicida y por prácticas machistas profundamente arraigadas.

El hecho de que el estado figure hoy entre las entidades con menor número de feminicidios reportados no implica una disminución real del riesgo para las mujeres. La violencia persiste en formas graves: sexual, intrafamiliar, económica y psicológica.

Por ello, la buena intención debe ir acompañada de coherencia institucional y eficacia operativa.

El relevo en la Secretaría de la Mujer envía una señal clara, porque no basta con el discurso correcto.

Las políticas de género se miden por su impacto real y por la congruencia con la que se ejercen al interior de la Semujer.

Y es que Guerrero no necesita solo narrativas de sororidad, sino funcionarias que la practiquen.