DISRUPTIVA || “El Conejo Malo”, como símbolo de expresión identitaria y mensaje social

Miguel Ángel Santos // La presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX fue mucho más que un espectáculo musical.

Se convirtió en una poderosa declaración cultural y artística.

Con una puesta en escena en plano secuencia perfectamente orquestada, el show representó un desafío que apostó por la teatralización de la identidad latina.

Desde el arranque con “Tití me preguntó”, el artista puertorriqueño transformó el escenario en una celebración vibrante del orgullo, el color y la diversidad que caracterizan a la comunidad latina en Estados Unidos y el mundo.

El momento creció en intensidad con las sorpresas de la noche: la aparición de Lady Gaga y Ricky Martin, acompañados de otros invitados, consolidó una presentación que mezcló lo musical con lo visual y lo simbólico.

Más allá del ritmo y el espectáculo, la escena se convirtió en una exposición sin filtros de lo que significa ser latino hoy: raíces, historia, resistencia y orgullo.

La narrativa del show, cargada de identidad racial y cultural, provocó una conexión emocional que trascendió el entretenimiento y colocó a millones frente a una representación abierta y potente de la comunidad latina.

El trasfondo político tampoco pasó desapercibido. Bad Bunny ha sido una voz crítica frente a los operativos migratorios de ICE y las políticas impulsadas por Donald Trump, una postura que le ha costado seguidores, pero que ha reforzado su papel como figura influyente.

En un contexto preelectoral delicado en Estados Unidos, su presencia en el Super Bowl se interpretó como una apuesta que une lo artístico, lo cultural y lo político en un mismo escenario.

Así, el “Conejo Malo” no solo ofreció un espectáculo memorable, sino que convirtió el evento en un espacio de expresión identitaria y de mensaje social.

Este evento seguirá generando controversia y polarizará posturas políticas.

(Imágenes tomadas de las redes sociales)