Zona Cero || El teatro del deslinde y la carrera por Guerrero

Roberto Santos // Que Estela Damián se haya deslindado públicamente del llamado “destape” ocurrido en la fiesta de Pioco, no significa, ni de lejos, que haya renunciado a una eventual aspiración por la gubernatura de Guerrero.

En política, los comunicados suelen decir menos por lo que afirman que por lo que intentan contener.

Algunos analistas han querido leer el deslinde como una renuncia anticipada a convertirse en la sucesora de Evelyn Salgado Pineda. Nada más frágil que esa conclusión.

Aún quedan meses decisivos para que se definan candidaturas, y la experiencia indica que los tiempos formales rara vez coinciden con los tiempos reales del poder.

No es ningún secreto que la presidenta de México buscará tener perfiles de absoluta confianza en posiciones estratégicas: gubernaturas, presidencias municipales, diputaciones.

Y ese diseño no se limita a Morena, sino que se extiende a sus aliados naturales, como el PT y el PVEM.

Pensar que Guerrero quedará fuera de esa lógica sería desconocer cómo opera el poder en la actualidad.

El episodio de la fiesta organizada por su tío, Pioquinto Damián Huato, parece más bien una señal de advertencia que una línea de cierre.

Deslindarse públicamente puede ser una decisión coyuntural, útil para evitar riesgos de fiscalización o sanciones por actos anticipados de campaña.

Aunque en este momento los órganos electorales muestran, cada vez con menos pudor, su subordinación al partido dominante.

Como reza el dicho popular: político que respira, aspira. Y por eso el “no” de hoy no necesariamente cancela el “sí” de mañana.

Desde una lectura psicoanalítica, la negación suele funcionar como una confesión invertida: se rechaza en el discurso aquello que sigue operando en el deseo. En política, negar también es una forma de ganar tiempo.

Mientras tanto, el tablero guerrerense sigue moviéndose. Figuras como Bety Mojica, Guadalupe Eguiluz, Abelina López, así como Félix Salgado Macedonio, Jacinto González, Javier Saldaña, Mario Moreno, Juan seguirán ocupando espacios mediáticos, midiendo fuerzas en encuestas y a “calentar motores” rumbo a los estudios demoscópicos definitivos que ordenará su partido.

Hoy Esthela Damián se deslinda. Mañana, quizá, su nombre vuelva a ser mencionado. Porque así es esto de la política, hoy se niega, pero mañana se confirma.

Y en ese vaivén, la política se mueve bajo la superficie, donde no hay lonas ni discursos, pero sí acuerdos y alianzas.

El tiempo, como siempre, terminará por decirlo.