Roberto Santos // Algunos de los avances en temas de seguridad pública en México, no son producto de la casualidad ni de la ocurrencia.
La reducción de homicidios en Guerrero —que pasó de 6.5 a 2.32 diarios— confirma que sin coordinación entre los tres órdenes de gobierno, no hay resultados duraderos.
En el caso de Chilpancingo, durante meses vivió un clima de inseguridad que afectaba la vida cotidiana, la actividad económica y la percepción social.
Hoy, sin que el problema esté resuelto del todo, el escenario comienza a cambiar. Y ese viraje no se explica por una sola decisión, sino por la suma de voluntades institucionales.
La presidenta Claudia Sheinbaum durante la mañanera de este miércoles señaló que los presidentes municipales no están solos ni aislados frente a los desafíos de seguridad.
Y que el alcalde de Chilpancingo, Gustavo Alarcón Herrera, puede solicitar reforzamientos directamente al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, a la Guardia Nacional o a través de los gabinetes regionales.
El mensaje es oportuno al dejar abiertos los canales institucionales para una mayor coordinación.
Hay que reconocer que detrás de esta articulación está la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, cuya cercanía permanente con la capital ha sido clave, por ser el corazón político y administrativo del estado, y porque su estabilidad impacta en toda la entidad.
La atención constante de la gobernadora, en coordinación con la federación, ha permitido ajustar despliegues, reforzar presencia y sostener estrategias más allá de coyunturas específicas, como ocurrió durante la Feria de Navidad y Año Nuevo, que concluyó con saldo blanco.
Los datos que reflejan la tendencia a la baja en homicidios, habla de un trabajo que se sostiene en el tiempo y alcanza a otros delitos de alto impacto.
Claro que esto es resultado de gabinetes de seguridad que comparten información, toman decisiones conjuntas y actúan en el territorio.
Esta coordinación ha sido reconocida por el alcalde Gustavo Alarcón, para quien el respaldo federal y estatal es la confirmación de que la ruta institucional —gestión, comunicación constante, proximidad social y prevención— es la única vía viable para salir de ciclos de violencia.
Chilpancingo requiere acompañamiento, suma de capacidades y una respuesta coordinada que permita no solo avanzar, sino sostener los avances.
La paz, como bien lo ha señalado el propio edil, se construye todos los días. Y para que se consolide, la coordinación es fundamental.
Debe ser permanente, estratégica y basada en la corresponsabilidad. Lo que hoy muestran Guerrero y su capital es que, cuando federación, estado y municipio caminan en la misma dirección, los resultados comienzan a reflejarse en la vida diaria de la gente.