DISRUPTIVA || Erik Catalán, en en top 10 de alcaldes mejor evaluados

Miguel Ángel Santos // En política, los números cuando coinciden con la percepción ciudadana se convierten en señales difíciles de ignorar.

Eso es justamente lo que ocurre con Iguala y con su presidente municipal, Erik Catalán Rendón, quien hoy aparece entre los 10 alcaldes mejor evaluados del país, de acuerdo con la encuesta nacional de la casa Statical Research Corporation.

El estudio compara gobiernos municipales de 19 estados de la República, con realidades políticas, sociales y económicas muy distintas, y aun así coloca a Iguala en el Top 10 nacional en desempeño.

La ciudadanía de Iguala suele ser severa con sus autoridades, por lo que destacar en una medición de esta naturaleza habla de resultados visibles y una conducción política eficiente.

Claro que la evaluación positiva no es resultado de solo el discurso, sino de acciones concretas.

El trabajo en colonias y comunidades, el apoyo al deporte, la recuperación y dignificación de espacios públicos, así como una mayor sensación de orden y estabilidad, han impactado directamente en la calidad de vida de las y los igualtecos.

Por eso cuando la gente percibe avances en su entorno inmediato, la gobernabilidad se fortalece.

Estos logros colocan inevitablemente a Erik Catalán en el radar de escenarios mayores.

En política, las evaluaciones favorables no solo reconocen el presente, también abren puertas hacia el futuro.

En este escenario no es descabellado pensar que este desempeño le permita competir a otro nivel, incluso en una eventual contienda por la gubernatura, si las condiciones políticas y partidistas así lo permiten.

En ese sentido, el Partido Verde Ecologista de México bien podría ver en él un perfil competitivo para proyectos de mayor envergadura.

No por improvisación, sino por una trayectoria que empieza a mostrar capacidades ejecutivas, cercanía social y visión administrativa, virtudes indispensables para cualquier aspiración estatal.

Porque un buen político no se define solo por su deseo de ser, sino por su capacidad de escuchar, de resolver, de generar consensos, de cumplir compromisos y de traducir el poder en bienestar colectivo.

A ello se suma la honestidad en el ejercicio público, la sensibilidad social y la disciplina para gobernar con resultados, no con ocurrencias.

Iguala hoy aparece en el mapa nacional no por escándalos, sino por evaluación positiva, por lo que en reto, por supuesto, será sostener el ritmo, profundizar los cambios y demostrar que los buenos números no son coyunturales, sino el reflejo de un proyecto sólido.

En política, como en la vida pública, quien gobierna bien en lo local, empieza a ser visto para lo estatal.

Ante esto, el tiempo y las decisiones marcarán el siguiente paso.