La reciente evidencia de corrupción en el nuevo hospital de especialidades en Acapulco y en la delegación del ISSSTE en Guerrero es calificada en un crimen irrazonable y rebasada por la falta de capacidad de operación financiera.
En ese contorno en el mal manejo de los recursos propios del nosocomio y la dependencia estatal es el acto irresponsable de los directivos desde la protección directa por el director general del ISSSTE, Marti Batres Guadarrama
Ciertas denuncias son cuestionadas referentes a renuncias y despidos de allegados e injustificados a través del subdelegado administrativo, Jaime Enrique Gil Manjarez y del subdirector administrativo del hospital, Javier Galeana Maya.
Al respecto, los trabajadores citaron pagos por servicios subrogados de hemodiálisis al hospital privado Santa Lucía por 35 millones de pesos en 2025, pese a que esa empresa había sido descartada en una licitación pública nacional.
No obstante, se firmó un contrato directo por hasta 5.5 millones de pesos, que después se amplió a 9 millones para el mismo periodo, lo que tal costo unitario del servicio se redujo, de lo que no existen evidencia de comprobación.
Además, se reportaron convenios por adjudicación directa para la compra de material de curación con un monto máximo de 3 millones de pesos y señalamientos sobre la presencia de más de un centenar de aviadores en el nuevo Hospital.
Desde el interior del departamento de Recursos Humanos del Hospital Regional de Especialidades del ISSSTE en Acapulco existen denuncias por presuntas irregularidades en contrataciones, adquisiciones y pagos de servicios.
Trabajadores del instituto informaron que en los próximos días también separarán a directivos vinculados en actos de abuso de autoridad en medio de la corrupción, al calificar como un atentado de crímenes contra derechohabientes.