Ver a su padre realizar gestiones sociales y a su mamá colaborar en actividades de la iglesia la inspiró a servir a la gente
Gloria Citlali Calixto Jimenez, la menor de tres hermanos, desde su infancia tuvo claro cuál sería su misión. Nunca pensó en ser abogada, estar en un consultorio atendiendo pacientes, trabajar en un despacho contable o ser empresaria; su objetivo ya estaba en su mente, ser diputada y actualmente es miembro del Congreso de Guerrero.
Por qué diputada?, se le cuestionó, porque además de poder gestionar recursos para mejorar la calidad de vida de los acapulqueños, sería como legisladora donde podría modificar leyes que permitieran al pueblo tener a su alcance lo que necesitan en sus colonias y comunidades, así como brindar protección y seguridad a la sociedad, señaló la legisladora.
Su formación escolar inició en el Colegio La Paz, donde cursó maternal, kinder y primaria; ya la secundaria la estudiaría en el Colegio Español y la preparatoria en la Universidad Loyola del Pacífico, para después asistir a la Ciudad de México donde estudió la licenciatura de Ciencias Políticas y Administración Pública.
– Diputada, como fue que en algún momento pensó que su vocación era realizar actividades para beneficio de la sociedad?
– Vengo de una familia típica guerrerense y acapulqueña. Mi papá, Juan Calixto López, es oriundo de la Costa Chica y mi mamá, Gloria Jiménez González, de Acapulco. Tengo una hermana, Carmen Cecilia, y un hermano, Uriel. Crecí en una casa de la colonia Juan R. Escudero, rodeada de mucho amor. Ahí, en el núcleo familiar, aprendí a servir a mi prójimo.
Mi papá se dedicaba a las gestiones sociales y mi mamá colaboraba en actividades de la iglesia. Yo dividía mi tiempo entre ambos y disfrutaba muchísimo apoyarlos en sus labores.
Buscando siempre seguir los pasos de sus padres, desde la secundaria empezó a participar en misiones llevando algo de alivio y apoyo a la población con mayores carencias, y con el tiempo se dio cuenta de que la mejor forma de incidir en las causas estructurales de los grandes problemas sociales era a través de la política, por ello su vocación de servicio la impulsa a desempeñar puestos de decisión, logrando ser la diputada más joven en la historia de Guerrero; su primer cargo que siempre se propuso fue ser diputada local y lo logra a los 22 años.

Citlali Calixto recalca que no proviene de una trayectoria política tradicional y si logró ser diputada fue gracias a la Cuarta Transformación y al movimiento humanista del presidente Andrés Manuel López Obrador que se abrió a liderazgos sociales y le dio la oportunidad de servir desde el Congreso del Estado. “Y por supuesto, a los principios y valores de casa. Mi papá y mi mamá siempre se dedicaron a la gestoria y permanencia constante en el territorio, los acompañaba desde muy bebé, y con el tiempo, a conciencia, a los 15 años, comencé mi propio camino de servicio comunitario”, mencionó la joven legisladora.
En la Prepa Loyola la entonces jovencita Citlali se integró al grupo “Ignatius” donde hacían acompañamiento de distintas actividades altruistas y al llegar a la Universidad se unió a la “Comunidad de Representantes de Asociaciones Estudiantiles” en donde asegura la diputada que más que la representación estudiantil se interesó por el servicio social y comunitario.

Cabe señalar que como estudiante de prepa, después de cumplir su horario de clases, su segunda actividad fue dedicar su tiempo mayoritariamente al grupo Ignatius, grupo al que pertenecía como se mencionó líneas arriba, de la Loyola.
“No era nuevo el servicio social para mí, sin embargo, el sistema jesuita y las actividades desarrolladas en “Ignatius”, como misiones, me fortaleció mucho mi vocación de servicio y la decisión de estudiar Ciencias Políticas y Administración Pública; me hizo todo el sentido la frase , de la indignación, a la acción; interioricé la filosofía ignaciana que se puede sintetizar en el que no vive para servir, no sirve para vivir, comenta con mucha emoción Citlali Calixto.

Nunca participó en concursos de poesía u oratoria, ya que señala que su prioridad era servir, no ganar premios ni concursos. Organizaban talleres y recorrían las colonias para platicar con la gente y ver cómo podían ayudar.
La diputada Gloria Citlali Calixto Jiménez realizó sus estudios de Preparatoria y Universidad en instituciones privadas y decidió ahí no por sus costos, sino porque son catalogadas por su gran prestigio académico y profesional; por eso estudió en La Loyola y la IBERO, pero lo hizo becada por servicio social y promedio teniendo un mérito especial por haber cumplido con las calificaciones y corresponder todo el apoyo recibido con el servicio comunitario.
Citlali Calixto nos comenta que como toda esa labor la ayudó a mantenerse becada con el 100 por ciento para estudiar en dichas escuelas, en la Universidad, además de realizar el servicio social en el Centro IBERO Meneses, participó en varios comités estudiantiles y en la organización de actividades académicas para discutir y analizar temas políticos.
Entre las actividades académica de la Loyola si existían concursos de debate, sí participaba activamente; sin embargo no era su principal actividad, “mucho me han preguntado si gané concursos. La verdad es que desde niña tengo facilidad para la palabra. Tal vez resalte porque siempre hablo desde el corazón, puntualizó la diputada.
