Por Ricardo Castillo Barrientos // Para la mayoría les parece un enigma el desenlace que tendrá la intervención norteamericana y el destino del gobierno venezolano. El presidente Trump ha asegurado que mantendrá la gobernanza en el país para fortalecer la infraestructura petrolera y distribuir los beneficios en los venezolanos y las empresas inversionistas.
Después de conocerse la “extracción” del presidente Nicolás Maduro, según expresión del Jefe de Operaciones, generación Dan Caine, Jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, o del “secuestro” del “Único Presidente”, expresado por la presidente en funciones Delcy Rodríguez Gómez y del general Vladimir Padrino López, Ministro del Poder Popular para la Defensa.
La “Operación Resolución Absoluta” ordenada por el presidente Trump, ha generado fuertes controversias entre las fuerzas radicales de derecha e izquierda. Los primeros, se manifestaron con júbilo en diversos países del mundo, entusiasmados porque la situación cambiaría de un día a otro, resultando una frustración; mientras los radicales acudieron frente a las embajadas de USA y Venezuela, a condenar la intervención militar y el rompimiento del derecho internacional.
Hasta el momento ha quedado lo suficiente claro, que el régimen político-militar chavista-madurista se mantiene incólume y firme con sus mandos dirigentes en todas las posiciones político-administrativo-militar, sin dar el mínimo margen de participación política al ex candidato presidencial opositor Edmundo González y a Corina Machado, Premio Nobel de la Paz.
Algunos analistas consideran que el gobierno norteamericano establecerá negociaciones con la presidenta en funciones Delcy Rodríguez, a fin de llegar a acuerdos políticos para la gobernabilidad y salvaguardar los intereses petroleros de Estados Unidos y la posibilidad de instrumentar un proceso de transición por la vía electoral.
Sin embargo, el régimen Chavista-Madurista, a toda costa intentará mantenerse en el poder indefinidamente, porque en un proceso electoral democrático tendría todas las de perder, debido al descontento de la gran mayoría del pueblo venezolano y quienes del extranjero regresarían a su patria a ejercer su derecho al voto.
La presidenta Delcy Rodríguez se mantendrá en el poder por el apoyo de las fuerzas militares, que solo podrían perder con una segunda o tercera intervención militar norteamericana. Por el momento solo se vislumbra un periodo de negociación que facilite la paz y seguridad de los venezolanos sin sobresaltos como se anhela en todos los confines del mundo.
La posición de México, a través de la presidenta Claudia Sheinbaum, es de respeto al derecho internacional y a la no intervención de ningún país extranjero sobre otro, con base a la doctrina Estrada sobre la autodeterminación de los pueblos y la soberanía nacional.