Zona Cero || Morena: crónica de una autodestrucción anunciada

Roberto Santos // En Morena parece que el mayor adversario no está en la oposición, sino en el espejo.

Lo que se observa ya no son simples diferencias internas, sino una especie de demolición lenta y metódica que el propio movimiento ejecuta sobre sí mismo.

Los recientes golpeteos contra figuras como Jesús Ramírez Cuevas y Marx Arriaga, sumados a la salida de Adán Augusto López de posiciones clave, no parecen accidentes ni coincidencias: son síntomas de una lucha interna que no ha sabido resolverse por la vía institucional y que, por momentos, se asemeja más a un ajuste de cuentas que a un debate político.

En el fondo, la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una disyuntiva incómoda: o marca distancia real del grupo heredado de Andrés Manuel López Obrador y consolida su propio mando rumbo a 2027, o terminará gobernando con un partido que decide candidaturas y rumbos desde otros centros de poder.

El llamado “núcleo duro” no parece dispuesto a ceder espacios, y cada movimiento para reacomodar piezas es leído como traición por unos y como supervivencia política por otros.

La disputa no es menor, porque implica quién tendrá la capacidad real de decidir el rumbo electoral y la sucesión intermedia.

Si no profundiza esta “limpia” interna, corre el riesgo de que las estructuras partidistas y legislativas respondan más a la lealtad histórica que al liderazgo en funciones.

La ironía es evidente: un movimiento que nació denunciando las pugnas del viejo sistema hoy reproduce las mismas tensiones, solo que con distintos protagonistas.

A ese escenario de jaloneos internos se suma la presión externa.

Desde Estados Unidos, con la línea política de Donald Trump, se insiste en endurecer la estrategia contra el n4rcotr4fic0, colocando al gobierno mexicano entre dos fuegos: el de las exigencias internacionales y el de la realidad del crimen organizado.

Con un frente externo complejo y una disputa doméstica sin resolver, la mayor amenaza para Morena podría no ser la oposición ni Washington, sino su incapacidad para procesar sus contradicciones sin terminar fracturándose desde adentro.