Contexto Político || Las circunstancias del PT y la soberbia de Morena

 

Efraín Flores Iglesias
Efraín Flores Iglesias

Subestimar a un partido político o a un líder partidista es considerado un error estratégico fundamental en la ciencia política y la estrategia electoral. La historia demuestra que la soberbia política y el menosprecio hacia los opositores se traduce en derrotas electorales sorpresivas o en el fortalecimiento imprevisto de los mismos.

“En política no hay nada escrito” (o variantes como “en política, nada está escrito” o “en política, nada ocurre por casualidad”), es una frase que se le atribuye a Franklin D. Rooselvelt, presidente de los Estados Unidos entre 1933 y 1945; y es una frase que no pierde vigencia, ya que se usa para indicar que la incertidumbre es la única constante en la política.

La soberbia, en cambio, actúa como una mala consejera al distorsionar la percepción del valor personal y fomentar una falsa sensación de superioridad, lo que impide reconocer errores y límites. Esta actitud que caracteriza a la mayoría de los actores políticos del país y del mundo, suele llevar al aislamiento, a despreciar a los demás –incluso a los aliados– y a tomar decisiones erróneas basadas en la arrogancia, complicando al final las relaciones o las alianzas formales en un proceso electoral.

Asimismo, la soberbia es considerada la “madre de todos los vicios”, llevando a comportamientos insolentes, especialmente en momentos de aparente éxito.

Hace seis siglos, el gran Nicolás Maquiavelo lo dejó muy en claro: “La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad”.

Muchos miembros del actual partido gobernante en México (Morena) pecan de soberbia. No respetan ni siquiera a sus aliados del Partido del Trabajo (PT) ni a los del Partido Verde. Los minimizan constantemente. Pero cuando requieren de sus votos en la aprobación de importantes reformas constitucionales en las dos cámaras del Congreso de la Unión, les llaman hipócritamente “compañeros del movimiento” o “camaradas”.

En Guerrero, por ejemplo, algunos aspirantes a la gubernatura por Morena, se han atrevido a manifestar que no necesitan al PT en 2027, porque solitos ganan con la mano en la cintura, creyéndose los invencibles cuando uno de ellos ha perdido en dos elecciones constitucionales ante el PRI.

El que ya moderó su discurso con el PT y el Partido Verde es Jacinto González Varona, quien hasta hace unas semanas minimizaba la fuerza electoral de dichas fuerzas políticas en la entidad.

No es demasiado difícil evaluar el nivel de soberbia que se está alcanzando en la era de la Cuarta Transformación. De hecho, esa actitud llega hasta sus bases más radicales.

El PT en Guerrero está en su derecho de ir con candidato propio a la gubernatura para la elección de 2027, porque la única alianza que prevalece hasta este momento con Morena es en el ámbito legislativo federal.

A Morena le hace falta humildad y oficio político para reconocer el crecimiento del PT y el liderazgo de Victoriano Wences Real, un personaje que apoyó en Guerrero con su estructura electoral a Andrés Manuel López Obrador en sus tres campañas presidenciales (2006, 2012 y 2018), así como a Claudia Sheinbaum Pardo en 2024.

Los números ahí están, no mienten.

Los que mienten son aquellos perversos personajes que se creen dueños de la verdad absoluta y que a todos minimizan porque están enfermos de soberbia.

El PT ganó en las pasadas elecciones 12 presidencias municipales sin alianza. Sólo en tres municipios se alzó con el triunfo en alianza con Morena.

Su presencia creció significativamente en las regiones de la Montaña, Costa Chica, Costa Grande y Norte.

En Eduardo Neri (Zumpango), municipio de la región Centro, ganó la reelección con Sara Salinas Bravo. En Acapulco y Tierra Caliente también se está fortaleciendo políticamente.

Los días 25 de enero y el 1 y 15 de febrero, el comisionado político nacional del PT en Guerrero, Victoriano Wences Real, encabezó tres multitudinarias marchas y mítines en los municipios de Tlapa de Comonfort (Montaña), San Luis Acatlán (Costa Chica) y en el puerto de Acapulco, en donde los militantes de ese partido lo vitorearon y lo destaparon como su gallo para la gubernatura.

“La Marcha de la Lealtad”, así se le dominó a los tres eventos políticos que encabezó el dos veces diputado federal y ex alcalde de Tlapa de Comonfort, con motivo de los 35 años de la fundación del PT.

El PT ya demostró que sabe ganar elecciones y realizar buenos gobiernos en los municipios. También tiene representantes en el Congreso local y en la Cámara de Diputados que legislan y realizan acciones a favor del pueblo de Guerrero.

Por lo tanto, los petistas están listos para dar la pelea en la elección de 2027, ya sea en alianza con Morena o solos.

Durante la marcha en Acapulco fue entrevistado por reporteros y de manera contundente señaló: “Si hay condiciones para una alianza vamos, si no, no pasa absolutamente nada. No es amague, ni para decir qué nos ofrecen, no necesitamos que nos ofrezcan absolutamente nada, el PT gana elecciones”.

Los asistentes a dicha marcha-mitin corearon: “Victoriano gobernador”.

Victoriano Wences no ha negado su intención de participar en la elección de 2027. Y al interior del PT no tiene competidor, porque él es el gallo natural de ese partido para la gubernatura.

Además, es de los pocos aspirantes a la gubernatura que menos negativos tienen ante la sociedad, y eso cuenta mucho, porque la gran mayoría de los aspirantes a la titularidad del Poder Ejecutivo estatal tienen muchos negativos y no son bien vistos por las nuevas generaciones.

En conclusión, minimizar al PT para el 2027 es un grave error.

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